lunes, 3 de diciembre de 2012

Akiles, el de los pies ligeros

Trofeo Akiles, 2 de diciembre de 2012 y más nos valía emular al héroe Akiles si no queríamos perecer de frío en una mañanita de unos -4º en la Casa de Campo. Sin tiempo a acostumbrarnos al frío toma, toma. Pero eso no nos asusta porque somos corredores, runners, lo que queráis, somos héroes de la República Independiente de Nuestra Casa y tenemos unos órganos sexuales grandes como cabezas de león.
En el metro de Lago nos dimos cita, lo que a partir de esta carrera hemos bautizado como: El trío de la Akiles. A saber, desde la ciudad porteña de Buenos Aires: Andrés; desde la ciudad de Lima-Limón en el Perú: Pierre; y desde los madriles con aromas de cocido: el que suscribe y escribe: Salva, el Niño Melón. Allí un amigo corredor, no sin ciertas dificultades técnicas, nos tomó una foto que certifica dicho encuentro glorioso. Con tanto lío calentamos un poco (no demasiado para mi gusto) y nos fuimos a la salida donde nos encontramos con unos 1700 corredores en los 10 kms. (un poco antes se corrió la de 5 kms. cuyo ganador vimos entrando en meta como cual cohete Sputnik).


La salida y primeras cuestas

Pues allí estábamos todos estos locos corredores desafiando al frío con nuestras coloridas vestimentas. Como pequeños Lacasitos de colores nos desparramábamos por el asfalto de la Casa de Campo al pistoletazo de salida. Como siempre, algunas inconscientes tortugas elegían salir primero, sitio que les corresponde a las liebres.
Primer kilómetro de caos y tomo la delantera del trío, adelantando por la derecha, izquierda, centro, por donde sea. Conozco el recorrido aunque sea la primera vez que corro la Akiles.
Muchos entrenamientos por la Casa de Campo. Sé que después de los 2 primeros kilómetros, que sirven para calentar y situarse, viene lo duro: dos cuestas no muy largas pero de aúpa, donde tenía pensado aprovechar mi talento escalador pero sabiendo dosificar porque a la salida de esta zona de subidas y algo de bajada quedaba más de la mitad de la carrera. Llega la primera subida después del kilómetro 2 y la sensación que tengo es que la gente corre para atrás, sólo otro loco de las cuestas con gorro y yo adelantamos a multitud de caídos. Una bajadita y en la segunda cuesta la sensación es que un francotirador se está cargando a los corredores que van a mi lado, sigo al ritmo del hombre del gorro, y nos plantamos en el kilómetro 4 en lo alto de Garabitas, ahora viene lo bueno.

Bajada de Garabitas

Llegados a este punto y superado lo más duro, sin mirar ni una sola vez el crono, los ojos se me hacían chiribitas al saber que tenía delante de mis pies esta bajada gloriosa de Garabitas. Casi 2 kilómetros de gozo, dejarse caer por el asfalto custodiado de pinos, alargar la zancada y que la inercia actúe sobre mi cuerpo. Recuerdos de placer y diversión en largos entrenamientos. Seguía adelantando a más corredores y mi compañero del gorro se quedó detrás. La bajada es larga y casi al final los músculos empiezan a notar el dolor de los impactos. Miro el crono por curiosidad y estoy bajando a unos 3m30s (en mi vida he hecho un kilómetro en carrera a dicha velocidad). Hasta el kilómetro 7, que viene otra cuesta, me lleva la inercia del paso de la bajada. Cuando empieza la subida que nos lleva a un costado del Lago, llega otra vez mi momento. Esta cuesta me encanta porque no es larga y se va endureciendo conforme llega al final. La termino con fuerza y ahora sé que llega la parte más dura.

Últimos kilómetros y llegada a meta

Los kilómetros 7 y 8 siempre son los de la verdad en una carrera de 10K. Bordeando el Lago, ahora ya sí empiezo a notar que mis músculos están duros y sufren con el ritmo. Es un falso llano, engañoso, donde subes un pequeño desnivel que tus sentidos no distinguen, pensando que corres en llano en realidad te sobreesfuerzas.
Ahora es el momento de los héroes, de saber aguantar, de resignarse al dolor y bajar un pelín el ritmo pero sin claudicar. Sigo adelantanto a algún inexperto que se ha pasado de ritmo y mientras otros dos corredores me adelantan, no me cebo, tranquilo.
Llega el último kilómetro y giramos de dirección, lo que antes era ligera subida ahora es ligera bajada y es ahí donde echo el resto y emulo al héroe Akiles, el de los pies ligeros. Así hago, con ayuda del desnivel piso de metatarso y para mi sorpresa dos veteranos de correrías atléticas me adelantan. Ahora sí me pico, tengo fuerzas para hacerlo y les sigo el ritmo (como se dosifica esta gente). Paso mucho mejor que mis competidores la penúltima y cerradísima curva y encaro últimos metros, supero a los veteranos y mi vista se fija en un corredor de blanco que tengo a tiro. En la última recta como si de Alonso se tratase me salgo por la izquierda para adelantarlo pero este se da cuenta de mi maniobra y aprieta. Lo dejo así, no disputo el final a tope porque me parece feo pasarle a traición. Al final, tiempo bruto de 39m34s. Mucho mejor de lo que esperaba para una carrera dura como esta.

La llegada de mis compis

Andrés, el porteño llega a los 41 minutos intentado hacer un salto de júbilo con los músculos agarrotados por el esfuerzo le sale más bien una coz. Nos saludamos y nos vamos a ver si vemos entrar a Pierre. Y que no le vemos, esperando con el frío confundíamos a corredores de rojo que no eran él. Después de un buen rato nos volvemos y allí le vemos jugando con unos perrillos. Entró a los 42 y pico, mucho mejor de lo que él esperaba y de lo que nosotros intuíamos. Son buenas marcas para ambos y en el caso de Pierre un gran progreso, lo que hace pensar que en llano pulveriza su marca.
Unos colacaos y un café con leche en el Urogallo, para reponernos del esfuerzo y combatir el frío. Comentario de final de carrera y despedida hasta la próxima reunión del fundado Trío de la Akiles.

Mi carrera en Garmin

Vídeos de llegada en Corriendo Voy

Clasificaciones

6 comentarios:

  1. "Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles"

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  2. Respuestas
    1. eso déjalo para la cultura judeocristiana, nosotros los (yogures) griegos somos politeístas.-

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    2. Pues entonces: groña que groña, que diría Pericles.

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  3. mucho ojo con ese talón querido aqueo, semidios Aquiles, no sea cosa que te juegue una mala pasada subiendo por la Albufera (aka muralla de Troya) y te espere paciente Paris (aka El Hombre del Mazo) para darte el flechazo en tu vulnerable talón dejándote tieso, moribundo en el campo de batalla vallecano.

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  4. ¿Podrá la cuesta conmigo o podré yo con ella? Se admiten apuestas.

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